Fue como ver un DVD te dijiste al terminar el concierto. Quizás debas ir acostumbrándote a la idea fue lo primero que pensaste. Quizás debas ir acostumbrándote a que incluso el público sea distinto; mayor, ordenado, fome. Ya no estás en edad de pit-mosh ni nada parecido y aunque mejoraras tu condición aeróbica daría lo mismo porque ya no quedan bandas de aquellas y las nuevas no vale la pena siquiera oírlas para descartarlas (para peor, te perdiste el show de Rage Against the Machine, quizás los únicos que podrían echar abajo esta teorización).
Termina el concierto y no estás sudado. Te sientes extraño. No sientes la sensación “after rock concert” de antaño, y eso que hasta hace cinco minutos llevabas más de dos horas escuchando guitarras en vivo a unos 90db (algo bajo para mi gusto, y según me enteré después, para varios… seguro quitaron el “11” del control de volumen). Fue como ver un buen DVD de Bon Jovi sigues pensando, verlo en pantalla gigante (notables LED costado del escenario) y acompañado de unos 55 mil amigos-poco-conocidos. Ver un DVD que no tengo – y creo ni siquiera existe – y espero ojala aparezca tarde o temprano (Gira Sudamericana preferentemente).
La sensación de haber asistido a un concierto casi perfecto no te conforma, la no improvisación, la no sorpresa y el set list conocido de antemano te complica y te deja con una sensación de estafa bien montada, tipo Ocean’s Eleven. No te puedes quejar por que la queja sería pelotuda, peor aún, te sientes pelotudo por querer quejarte. Al final el show fue brillante, no de despedida ni de lastima ni de recaudación de fondos para la jubilación. Bon Jovi está en un gran momento y aquella noche lo demostró. Pero aún así…
Termina el concierto y no estás sudado. Te sientes extraño. No sientes la sensación “after rock concert” de antaño, y eso que hasta hace cinco minutos llevabas más de dos horas escuchando guitarras en vivo a unos 90db (algo bajo para mi gusto, y según me enteré después, para varios… seguro quitaron el “11” del control de volumen). Fue como ver un buen DVD de Bon Jovi sigues pensando, verlo en pantalla gigante (notables LED costado del escenario) y acompañado de unos 55 mil amigos-poco-conocidos. Ver un DVD que no tengo – y creo ni siquiera existe – y espero ojala aparezca tarde o temprano (Gira Sudamericana preferentemente).
La sensación de haber asistido a un concierto casi perfecto no te conforma, la no improvisación, la no sorpresa y el set list conocido de antemano te complica y te deja con una sensación de estafa bien montada, tipo Ocean’s Eleven. No te puedes quejar por que la queja sería pelotuda, peor aún, te sientes pelotudo por querer quejarte. Al final el show fue brillante, no de despedida ni de lastima ni de recaudación de fondos para la jubilación. Bon Jovi está en un gran momento y aquella noche lo demostró. Pero aún así…

El malestar se extiende hasta leer la crítica de El Mercurio un par de días más tarde, donde, básicamente se decía lo mismo, pero con un tono menos condescendiente, algo negativo, de poco disfrute. Al final, los viejos están viejos y aún así tocaron impecable durante dos horas y media. Y es que además es difícil pedirle a una banda que lleva, no sé, 30 años juntos, no tocar de forma impecable, es lo mínimo y es a la vez aquello que genera esta sensación de incomodidad. Quizás el “chaqueteo” made in Chile se está apoderando de mi, Sambora no falló una sola nota y eso me pone mal.
Resumo. Repito, un show perfecto, donde incluso los temas nuevos, de pichanga incipiente lograron prender en algo. Al menos BJ respalda aquello que tanto se vendió en la previa respecto a que este no era un show del recuerdo, no era una gira de despedida ni mucho menos. Es cierto, lo más cantado/bailado/aplaudido fueron los temas viejos, pero eso le pasa a cualquiera, además de ser una costumbre muy chilensis eso de ir a ver artistas sin siquiera haber escuchado el último disco. O más snob aún, la premisa del “ir porque hay que ir!!!”
Buena apertura de un fin de semana (un mes) de rock, amigos, cerveza, muchos kilómetros, resaca y regreso.
PD: Que alguien haga algo para que vendan cerveza en los conciertos. POR FAVOR!!! Si hasta el Perú se hace.
Resumo. Repito, un show perfecto, donde incluso los temas nuevos, de pichanga incipiente lograron prender en algo. Al menos BJ respalda aquello que tanto se vendió en la previa respecto a que este no era un show del recuerdo, no era una gira de despedida ni mucho menos. Es cierto, lo más cantado/bailado/aplaudido fueron los temas viejos, pero eso le pasa a cualquiera, además de ser una costumbre muy chilensis eso de ir a ver artistas sin siquiera haber escuchado el último disco. O más snob aún, la premisa del “ir porque hay que ir!!!”
Buena apertura de un fin de semana (un mes) de rock, amigos, cerveza, muchos kilómetros, resaca y regreso.
PD: Que alguien haga algo para que vendan cerveza en los conciertos. POR FAVOR!!! Si hasta el Perú se hace.

0 comentarios:
Publicar un comentario