Lunes. Murió un colega de empresa (al cual nunca ví por cierto) así que todas las camionetas han sido destinadas a los trámites correspondientes. Me quedo sin subir a ---. Me atrinchero en ---, que, por estar a un par de kilometros de la ciudad más cercana, no tiene el menor problema en cuanto al ítem que yo debo supervisar. Mal (bien dirían algunos seguro). La aburrida mañana se torna productiva cuando retomo el documento que comencé a escribir el viernes pasado en el aeropuerto de Iquique. Las 6 páginas completas que ya adornan el archivo correspondiente me hacen pensar que finalmente enconctré mi vocación; escribir, escribir sobre cervezas, asesorar a alguien aunque sea medianamente y pro-bono. Una vocación algo ilusa que pudiese encontrar frutos (por pequeños que sean... aunque seguro reconfortantes) en el famoso proyecto de la ex-colorina y sus amigos-pudientes-que-pretenden-instalar-un-bar-y-dicen-necesitar-asesoria-para-no-terminar-vendiendo-Cristal-de-litro.
We'll see...
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