lunes, octubre 05, 2009

No se si guía, pero entretiene...

Como regalo de cumpleaños – retrasado y por sobretodo inesperado a esta altura – llegó hace unos días a mis manos La Guía de la cerveza en Chile 2009 de Mr. Pascual Ibañez, conocido y reconocido sommelier hispano-nacional que en el último par de años, (con un notable ojo para los negocios) se decidió a editar y publicar la guía que supuestamente debiese servir - precisamente - para guiar el consumo cervecero nacional a modo de cuaderno de apuntes de aquello que puede ofrecer - y ofrece- el mercado chilensis en cuanto a producción cervecera industrial, artesanal o importada.



Tras un rato sin darle mucha atención (son las 3 de la tarde y estoy medianamente seguro, que si bien nada de lo que lea será mucha novedad), decido sacarlo de su empaque-de-libro-nuevo y darle una hojeada, mirar lo justo y necesario, revisar aquellas cervezas que se encumbran como mis preferidas, más allá del precio y la nota, quizás y a partir de ese simple ejercicio decidirme a refrescar un par de elementos y ponerme a disfrutar en orden ascendente de evaluación.

En cuanto al libro, en si aparece muy bien presentado; tanto para iniciados, principiantes, novatos, copiones (aquellos inspirados por la moda), versados y no tan versados en el arte cervecero (podría aparecer una trivia adjunta para definir en que estado del arte uno se encuentra). Fotos muy bien logradas, imágenes que dividen y “entretienen” entre sección y sección. Casi como haciéndole un guiño al arte fotográfico en relación a buenas y malas cervezas. Introducción, una pequeña reseña histórica y por sobretodo – y dado el morbo que genera un libro como este – críticas (o catas) individuales antecedidas de un ranking cuidadosamente desglosado y dividido visualmente para que no parezca una tabla interminable con valores insulsos sino efectivamente una guía que permita, de algún modo u otro e independiente de el estar o no de acuerdo, “guiarte” hacía nuevas, viejas y comprobadas cervezas del mercado nacional. Hecho con el que, creo, cumple su rol de manera bastante exitosa.

Repito, creo.

Además cabe destacar que la presentación es en un formato-tamaño-como-se-le-llame precisamente del tipo “guía”, que no solo es tentador para llevarlo bajo el brazo, sino incluso para rayarlo a gusto, tachando aquellas probadas, dando notas propias y haciendo, de alguna forma, más tuyo el librito. (lo que además trasfiere a la categorización de libro-ni-siquiera-remotamente-prestable). Y aunque el lenguaje prosaico poético no alcanza los ribetes metafísicos de Bourdain cuando se refiere a una buena cerveza, logra adornar en demasía características derechamente imperceptibles, dándole un toque romanticón a una que otra descripción, que de otra forma se perderían en adjetivos como “fome”, “mala” ó “aburrida” y la incluso peor “deja una caña terrible”.




Más allá del formato-presentación y de detalles medianamente snobs, creo que lo de las notas – y en parte el ranking – pasan a ser ya el punto más farandulero del libro, una fracción que más que “guía” seguro servirá de punto de discusión y es que – quizás – es, en este punto donde se puede encontrar el punto débil-fuerte-débil del libro; notas altamente poco convincentes, notas altamente criticables, catas (aroma, suavidad-dulzor, cuerpo, amargor) irreconocibles y la leve sensación de inseguridad ante una que otra aparición; todo quizás producto de que las variables están en valorización cuantificativa y no calificativa, así, una cerveza con gran “sabor” puede obtener un “5” en esa categoría, independiente si el sabor en si es bueno o derechamente repudiable. El efecto sobre el promedio y la nota final es claro.

Imposible, además, dejar de lado el temor asociativo – sobretodo después de ver Beer Wars (no recuerdo de quien fue la recomendación, pero se la agradezco) – sobre la posible influencia establecida por las grandes empresas en la edición de este libro (mal que mal viene plagado de publicidad, tanto industrial como artesanal). Temores tontos me podrá refutar alguien que conozca a Mr. Ibañez, pero vaya yo a saber si no tengo mucha idea de quien es, sumado a que uno tiende a creer que aquellos que pertenecen al mainstream optarán por beneficiar a los suyos, de otra forma – fuera de la forma de evaluar - no se explican mucho los elogios para Báltica, Cristal y Brahma en sus diversas variedades. Es decir, yo, derechamente las habría “alejado” cuantitativamente, algo más de aquellas que aparecieron catalogadas como cervezas bien logradas, es decir, entre un 3 y un 3,5 no parece haber mucha diferencia, aún cuando entre una Báltica en lata y una Tübinger Pale Ale pareciera haber más que simplemente 0,5 de distancia. Es más, asumo el riesgo de decir que efectivamente si hay más de 0,5 de distancia.

En fin, detalles de melómano. Entiendo que es la típica estandarización para evaluar cervezas del 1 al 5.

Durante el finde se lo dejo hojear a un par de amigos, quienes se quedan pegados un rato viendo las notas de aquellas que han probado y por sobretodo las que todos, absolutamente todos hemos probado

- Wn… ni la Dorada ni la Báltica pueden tener un 3 – se convierte en el comentario de rigor
- ¿Aromas florales en la Carta Blanca?... aroma a Glade será...

Entretención garantizada.



No tuve la suerte de haber visto la Guía 2008 y a partir de eso se hace difícil hacer comparaciones en cuanto al alcance y la estética del libro aún cuando las valorizaciones si aparecen en respecto al año anterior. De todos modos creo que de a poco, muy lentamente, esta guía – u otra que pudiese aparecer como competencia – pudiese ir convirtiéndose en algo así como el libro más esperado por los cerveceros nacionales, amateurs, artesanos o industriales, (sumado a los simples y mortales consumidores) quizás hasta esperando fuera de una librería (fuera de una taberna sería mejor) el lanzamiento a medianoche cual Harry Potter con el fin de ver que nota y en que puesto a quedado su cerveza preferida (y su cerveza más odiada) este año, y el siguiente, y el siguiente.

En fin; un buen detalle – y recomendación por si milagrosamente el Sr. Ibañez alguna vez lee este comentario – sería que la edición bicentenario (que ni siquiera debiese preguntar si va a aparecer pues parece negocio seguro) se pudiesen sumar entrevistas con los principales cervadores nacionales (si, como ya desde hace un tiempo instauró como práctica Mr. “C”), aun cuando tales instancias pudiesen reflotar la constante duda de cuan objetivas son efectivamente las catas. Y no me refiero a las Catalinas, que estoy seguro deben ser todas muy serias y objetivas.

No me vendría mal una.

Como sea, no se si gran libro, pero al menos muy entretenido. Gran regalo. Gracias.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

no se podra piratear por ahi digo yo
pa los desocupados

Pascual dijo...

Gracias Jaco por los comentarios en este blog sobre la Guía de la Cerveza 2009. El solo hecho de saber que entretiene me llena de orgullo.

Aclaro que efectivamente es solo una guía para ayudar a elegir. Es el punto de vista particular de Pascual y Mario Ávila, químico famaceútico, profesor universitario y especializado en catas. Dos profesionales que están relacionados muy de cerca con el tema evaluación sensorial y a través de una sencilla metodología de cata intentan acercar la cerveza al consumidor de la calle. El resultado de las puntuaciones y los comentarios es el riguroso consenso a ciegas y.... vaya, vaya que sin ver todo cambia, hasta una lata de Báltica si la pillas recién hecha y con tecnología de punta, versus una bonita botella artesanal hecha con la mejor intención apoyada con un nombre alemán pero definitivamente oxidándose rápido. A mi no me gusta el estilo de la Báltica, pero no es la primera vez que hemos puesto cervezas a ciegas de de ese estilo o categoría y los maestros cerveceros cerveceros se han llevado positivas sorpresas. La modestia de la cata a ciegas es traicionera a veces y la valentía del profesional es respetarla aunque no convenza a los artistas y a los modernos cerveceros que también tienen un escondido dejo de snobs.

Quiero aclarar también que la Guía no ha sido "todavía" un negocio. Diseño, tipo de papel, equipo y mucho trabajo detrás que no se ve junto con las fotos "fotos bonitas" sale muy costoso.
Finalmente el gráfico de (Aroma, suavidad/dulzura, cuerpo y amargor) veo que son valores que en general el público no los entiende. Son independientes, indican cantidad y no necesariamente calidad. Tampoco afectan necesariamente al resultado final (puntos) Pero ayuda (si se entienden)a decidir mejor si te gustan las cervezas ligeras o corpulentas, amargas o dulces, etc.
Así que siguiendo en este caso tus consejos ya no publicaremos dicho gráfico en la versión 2010, la cual esperamos sea, al fin, un negocio.

Pascual Ibáñez

Jaco dijo...

I

Mr. Ibañez; lamentablemente no puedo acceder a su blog a través del perfil, pero espero, de alguna forma, revise este contra-comentario.

No se bien que quiero decir, pero veamos; su comentario, si bien me alegro desde ya por su aparición, me dejó un retrogusto algo amargo en el sentido que quizás malinterpretó algunas de mis palabras. A partir de eso, me gustaría aclarar, intentar aclarar al menos, un par de cosas;

Ciertamente, al escribir sobre algo o alguien uno lo que menos espera - aún haciendo y escribiendo con todas las consideraciones posibles - es que efectivamente el aludido lea (seguramente por comentarios o por simples efectos de "googlear" sus proyectos o su persona) lo que se dice sobre el o sus discos o sus libros. A partir de eso uno generalmente escribe sobre un ser lejano, desconocido, y en ese sentido admito que suelen cometerse algunas torpezas y se corren algunos riesgos que, una vez enfrentados, se entiende, pudieron ser, más que efectivos, efectistas.

Dentro de este "boom" que vive la cerveza hoy en Chile, es cierto que muchos se suben al carro del éxito y, tal como ud. parafraseó en su comentario, con una receta básica, una botella bien adornada y un nombre en alemán instalan una cervecería artesanal y sacan su producto al mercado en busca de lograr recibir un trozo de la torta que se está repartiendo. Algunos lo hacen bien y lo han hecho muy bien durante ya un par de años (Szot, Kross) y bien merecido tienen sus logros, éxitos y ganancias. Otros, claramente no.
En ese sentido es que la utilización del concepto de que la guía es un "gran negocio" parte de la especulación anterior sobre que nunca antes en Chile se habían dado tales condiciones para el mercado cervecero y sus alegorías paralelas y en ningún caso se intentó establecer que el libro, más que, basado en el hecho de aportar, solamente intentaba sumarse al "boom" a través de un producto de baja calidad y poca seriedad (es más, se alabó la calidad del libro, papel, fotografías, etc.).

Jaco dijo...

II

No creo, de ninguna forma, que alguien consiga logros haciendo las cosas mal, y estoy seguro que el trabajo detrás del libro ha sido serio, estricto y laborioso, pero tampoco hay que negar que dentro de toda la problemática que, seguramente, acarrea un proyecto como este, fue el 2008, es el 2009 y seguramente será el 2010 los mejores años para intentar emprender una travesía como esta en Chile.

Entiendo, como el que más, que el mercado "cultural" en Chile es un ítem de difícil desarrollo; la piratería y los altos precios son condicionantes considerables a la hora de embarcarse en la edición de un disco, un libro o una película que solo será vista por 3 personas durante su fin de semana de estreno. En muchas ocasiones y con suerte solo se logra recuperar la inversión económica, más allá de lo que se consigue a nivel personal. A partir de eso y de lo expuesto previamente, me atrevo a pedir disculpas si se malinterpreto algo de lo escrito, seguramente la palabra “negocio” no debe ser la que un creador espera ver cuando se habla sobre alguno de sus “hijos”, pero el concepto tiene varias aristas, y espero haber expuesto cuales eran las que yo intentaba expresar.

Sobre el libro y las catas en si, creo – y en ese sentido no he disentido aún – que si, aún cuando la cata se hace a ciegas, las diferencias entre las cervezas ya nombradas efectivamente existen y aún cuando entiendo que es una práctica con un grado de subjetividad importante y entendiendo que esta acotación es un ejercicio altamente inútil, debo mantener mi posición de desencuentro con algunas notas, o por lo menos con la relación entre estas y las de otras cervezas mucho mejor logradas.

Sinceramente espero que más allá de cualquier desencuentro o malentendido, si se consideren algunas de las “recomendaciones” como la de las entrevistas a algunos de los cervadores nacionales, y que el próximo año nuevamente tengamos guía y que, de alguna forma u otra, tal como redacté en el post, este tipo de instancias se conviertan en un incentivo a los productores, para mejorar sus falencias, a los consumidores, para exigir calidad y al mundo asociado a la cerveza a ir siempre en pos de mejoras. Quien sabe si efectivamente, en un par de años, las librerías, cual lanzamiento de "Harry Potter", estén atestadas de fans cerveceros esperando el lanzamiento de la guía, simplemente para ver cual fue la cerveza mejor catalogada del año (y la peor, morbo incluido)

Mucho éxito.

Jaco.