sábado, febrero 06, 2010

Viajar...

Hace un tiempo que no escribo nada medianamente personal. ¿Porque publicarlo entonces? Básicamente porque tiene mucho de ficción.

Lo que más recuerdo de Buenos Aires, más allá de la Bombonera y un par de cosas que no se pueden contar (y que en realidad son las que más recuerdo), son las cervezas que me tomé en el bar irlandés que quedaba a la vuelta del hotel. Lo que me quedó de Brasil es que extrañamente pareciera no haber casas habitadas y todo el mundo no sólo se veía tranquilo, feliz, enteramente dedicado a ofrecer turismo – si es que llegase a existir tal concepto – sino relajado a más no poder. Las hamburguesas, el cebú cortado con espadas y por supuesto aquel programa imitación Sábado Gigantes que pasaban por las tardes en aquellos televisores gigantes que adornaban cada tienda o restaurante donde uno pasaba. De Asunción, la lluvia con 30 o más grados de calor y el haberse encontrado con – en aquel tiempo seleccionado - Richard Baez en el aeropuerto. De Uruguay, el no haber tomado el ferry en BBAA y habérmelo perdido por completo. De Tacna, como a todos me imagino, me quedan los precios y las compras. De Santiago lo asqueroso que es en cualquier época del año y de Valparaíso la forma en que me cambió la vida durante un par de años.

Son extrañas las cosas que uno recuerda de cada lugar. Se supone que tanta foto tras paisajes, monumentos y catedrales debiesen servir de algo. Sin embargo uno termina recordando aquello que no se puede fotografiar.


En fin.

Ya sin pasaporte y tras un rato ya estancado en la ciudad me decido a salir. Tras una largo monologo nocturno me decido a destinar el dinero a tener un buen mes de vacaciones en desmedro de una semana en Santiago Metallica incluido.

Un par de semanas después sigo en Arica. No me he movido a excepción del wiken playero. Las tardes de pseudo ocio se diluyen con algo de música. All nightmare long es un temazo concluyo. No es novedad ni el descubrimiento del año, solo una acotación. 8 minutos de Metallica. Increíble, pero no agota (ni siquiera en Guitar Hero versión ps3) Pelea el puesto de tema-más-repetidamente-escuchado-durante-el-mes con Creeping Death. Regreso al monologo insensato de semanas atrás. Las decisiones nunca son correctas, solo son decisiones. Uno puede pensar todo el tiempo que sea necesario hasta que llega el momento de actuar. No me arrepiento de no haber ido. No me duele, no mucho al menos. Hace rato sabía que no iba, desde que se cayó lo de Lima. ¿En que país sino en Perú se agotan las entradas a 3 días de ponerse en venta-sin-sistema-de-venta-por-Internet? Claro, la reventa es legal (permitida al menos, no se si legal) y las entradas volaron. Y con ello la idea de cuadrar viaje y banda en un pack inolvidable.


Supongo que conformarse con el recuerdo del '99 fortalece la idea que las cosas que no se fotografían son las que más se añoran.

PD: me carga ver tanto wn cámara en mano en los conciertos. Al final terminan preocupados de sacar fotos más que de ver a la banda. “Efectos de la modernidad” diría algún viejo sabio.

Got a Blank space where my Mind should be.... (ed ved)

La idea de viajar surgió casi de forma innata. La necesidad de salir supongo, de cambiar de paisaje, de fomentar el pensar en cosas que al estar en casa parecen bloqueadas, escondidas, tranquilas. Sin embargo viajar solo no parece una opción, no solo por aquello que cuando estás solo y además lejos estás más solo y eventualmente terminas pensando en cosas que no son precisamente vacaciones. Peor aún, los países vecinos, posibles destinos, tampoco representan el futuro esplendor y terminar al borde de la carretera sin documentos o dinero tampoco es una opción muy lejana. La necesidad de un copiloto se hace inherente al viajar. El problema es que no todo el mundo tiene la necesidad de viajar. El problema es que tanto House y Bourdain me han vuelto más pesado que de costumbre.

Me enredé parece.

Aún así. Comenzaron a surgir fechas, opciones y destinos. Conocidos comenzaron a promocionar sus ciudades y la decisión de viajar parecía cada vez más cercana, pero nada, complicaciones, problemas, cambio de intereses, redestino de fondos adeudados dejaron (aún) todo en bosquejos. Nada como vivir en la incertidumbre. Nada como vivir queriendo salir.


Y es que viajar significa más que simplemente desplazarse, tomar fotografías y preguntar direcciones cada vez que llegas a una ciudad nueva. Seguro no se como describirlo, pero viajar es más que eso, eso al menos lo se. Eso al menos espero volver a sentir, estar fuera, lejos, de viaje, con aquellas precisas almas mellizas que uno suele encontrar de cuando en cuando y que a veces tanto se extrañan.

Todo extraño-por-no-decir-no-tan-bien… pero quejarse es un lujo del optimismo.

miércoles, enero 27, 2010

+500 days of (Arica) summer...

Una vez más prostituyendo el blog en flog...

Como cada Enero desde hace ya un par de Eneros (¿tres ya?)... y cual Woodstock, he aquí el registro de 3 días de paz y amor. Claro, sin tanta paz, sin tanto amor y bueh, en su versión playa. Casi una sana costumbre a esta altura.


Dawn...



Nada como ver tu playero reflejo en el negro de una buena cerveza....

The Gilligan's Beach Band

Dusk...

martes, enero 12, 2010

Chelas, cholos y chores

Viaje-paseo-trip-medianamente-psicodélico por Tacna junto a un buen amigo en aquel entonces de vacaciones por estos lados (no alcanzó para emular Fear & Loathing in Las Vegas). Llevaba un tiempo sin ir. Llevaba un tiempo queriendo ir, visitar la cervecería, sacar un par de fotos y hacer una mini reseña tipo Revista del Domingo, pero en este caso para posibles viajeros que mezclasen turismo con búsqueda de cervezas decentes en otras latitudes. Funcionar como reportero free-lance de tipo cervecero.

Al final algo de lo uno, nada de lo otro.

Tras un par de vueltas por ferias, ferias y más ferias, compras, compras y más compras y una Cusqueña “al polo” comiendo pizzas (la costumbre de la cerveza bien bien helada no es para nada exclusividad nacional) el copiloto de viaje y yo decidimos partir a la cervecería a tomar algo medianamente (esperablemente al menos) mejorcito.

La cervecería Münchner se encuentra en el centro de Tacna, en calle Arias Aragües #142, a unos pasos de la avenida principal. Es una pequeña taberna de dos pisos decorada en su interior casi por completo en madera. Esto le da algo de respaldo al nombre del local, casi como un espacio semi-valdiviano-alemán enclavado en el sur del Perú. En medio de Tacna si se quiere alegorizar la comparación.

Es un bar tranquilo, la música va baja y mezcla pop y rock sin que uno tenga (o logre) ponerle mucha atención. Música para obviar fundamentalmente. Al dueño y las garzonas poco y nada le interesan los turistas; al parecer en Perú carecen totalmente de la actitud pseudo snob (porcentajes variables dependiendo el lugar y la pelotudez de los dueños) asociada a la cerveza artesanal (aquello de sabemos más, tomamos mejor que los simples mortales made in CCU) Así que en si el dueño del local poco se interesa en el acento nacional y ni siquiera se da el trabajo de preguntarte de donde eres o que te pareció la cerveza, si es la primera vez que la tomas y si la piensas recomendar (en Chile aquello parecen preguntas casi sacadas del decálogo del buen dueño de bar-taberna-pub). Eso logra que puedas pasar desapercibido aún cuando busques lo contrario.

No deja de ser un bar extraño. Es el estar fuera de Chile supongo. La costumbre del ebrio nacional rodeado de sus pares.

En fin, ofrecen tres variedades de cervezas; negra, roja y rubia (cuando hay tres generalmente son esas, en todas partes) en medio litro o vaso gigante de litro.

Supongo que ponerme a establecer condiciones típicas de cata tipo aroma, sabor, final terminaría en algo medio enredado, así que prefiero referenciarlas en relación a algunas cervezas disponibles en Chilito.

La negra, elección inicial doctrinaria, me hizo recordar la Beamish; es levemente aguada para una cerveza negra, pero presenta una espuma alta y concentrada de aquella que queda en los bigotes y te deja saboreando un buen rato. Claro, una vez que se acaba la espuma pierde bastante del interés, pero a esa altura ya queda la mitad del vaso y el resto se toma fácil. No llega a ser interesante o compleja, pero sin duda es una buena cerveza.

La rubia me atrevería a compararla con Capital Pale Ale, con aquellas típicas notas cítricas y turbiedad medianamente compleja. No muestra mucha espuma una vez servida y la pierde rápido, pero quizás sea que no soy fanático de las rubias y puedo estar algo prejuiciado. Me quedo con la negra.

No había roja aquella vez y el recuerdo de la vez anterior no creo que me baste para dar una impresión, sin embargo si me apuran creo que es similar a la Valbier Red Ale, con todo lo que aquella comparación implica.

En fin, lo mejor, los precios, $5 soles el vaso de medio, lo que básicamente y dependiendo el cambio y las variaciones de dólar y el precio del cobre se podría resumir en algo así como $1000 pesos chilenos. En otras palabras, excesivamente económico para algo de cerveza artesanal en un bar, sobretodo considerando que por estos lados un schopp CCU sale lo mismo y más.

Ahora claro, seguro este post debiese incluir fotos y cosas así, un par al menos. Pero, era que no, Murphy existe (al menos sus leyes) y era que no, no esperábamos pasar por la cervecería (ni siquiera viajar a Tacna), no esperábamos tener que tomar fotografías y como si fuera poco, el celular que efectivamente sirvió de cámara auxiliar, al día siguiente se fue al fondo de la piscina junto al short del dueño y copiloto de aquel viaje.

A final de cuentas el celular aquel había sido comprado para hablar con su polola. Ahora ex. Otro tema.

En fin, más que una critica a cervezas, esto es más una pequeña recomendación para aquellos que pasen por Tacna en estos días; muchos seguro rumbo al Cuzco y MachuPicchu, típicos destinos veraniegos agotados por exceso de turistas, otros como paseo estando en Arica, otros vaya a saber porque razones. Siempre es bueno, supongo, tener un dato sobre donde encontrar algo de cerveza decente.

A final de cuentas vale la pena ir, darse una vuelta, probar las cervezas y por último después putear o alabar con algo de respaldo. El bar no aburre, pero no llega a ser lo que podría ser (alma de dueño de bar supongo).

PD: Claro, después de un par de cervezas nos decidimos a seguir la noche en otra parte, claro, hasta que después de tres bares que no nos dejaron entrar por ir con shorts (reglas victorianas aún aplicables en Perú) no tuvimos otra solución que regresar a la cervecería a por una última negra. Consejo; Lleven un pantalón, Tacna tiene aún aquella actitud pueblerina elitista que no reconoce en el verano ni en el turismo el simple hecho de la comodidad de un short cuando durante el día hay 30°C y las vacaciones recién comienzan.

martes, diciembre 22, 2009

2.6

Y dios creo el fotolog y los pokemones tuvieron su momento. Bueh, Adam Seifer y compañía crearon el fotolog y claro, un tiempo después, al sur del mundo, los pokemones tuvieron su momento. Momento que por supuesto incluyó la ya clásica foto tipo autoretrato (¿autofoto será?) pelos sobre la cara, algo de maquillaje y la nada despreciable cara de caliente-complice que te generaba más (o menos) amigos.

Le sumamos comentarios cariñosos-odiosos, FFs (¿FFs era no?), una que otra foto familiar para navidad y sería.

Record mundial de más cuentas de fotolog per cápita o algo igual de inusual. Uno por cada 100 habitantes si mal no recuerdo. Record pelotudo.

En fin, nunca tuve uno y por lo mismo nunca pude postear algo ni en los de mis amigos; no pertenecía, no tenía clave de acceso y por lo tanto no era bienvenido. Podía ver, pero no participar.

Hasta que claro, llegó el blog; blogspot.com y sucedáneos. Nunca fui fotogénico y nunca tuve mayor interés en compartir mi vida con ajenos así que lograba ser indiferente ante el desprecio que me brindaba fotolog, sin embargo era algo mejor con las palabras y el 50% de egocéntrismo natural me hacía pensar que quizás, lejos de aquí, trasnochando a través de la red, alguien se podría topar con alguna de mis frases y considerarlas dignas de ser leídas y quizás hasta de ser opinadas.

En realidad lo del blog surgió por que siempre he temido que mi disco duro se funda de un día a otro y pierda todas las tonteras que escribo de cuando en cuando. Pero la idea anterior no solo es más romántica sino que con el tiempo, a medida que avanzaban los post, llegaban comentarios y surgía la inspiración literarea fue tomando forma y se convirtió en la mejor excusa para seguir con el blog ya un par de años después aún cuando el disco duro nunca ha dado señales de fundirse y los discos de respaldo aparecían apilados en cajas al fondo de un cajón cualquiera.

Hasta ahí todo bien. Amistades cibernéticas, post mas menos decentes, blog largamente envidiables, creatividad inusual en una red hasta por ese entonces plagada de tonteras, blogs literarios, cinepatas, futboleros y claro, cerveceros.

Estar 2.6 era estar a la vanguardia.

Hasta que claro, apareció el famoso facebook. Fucking facebook.

- Hacete un facebook
- ¿Pa’que?
- Podis encontrar caleta de gente con la que perdiste contacto
- Créeme que por algo perdí contacto con muchos de ellos. Si me interesara encontrarlos partiría buscando en la guía telefonica.
- Que amargo que eres

Hasta comenzaron a “etiquetarme” como “el wn sin facebook”.

Y claro, seguro el objetivo inicial del programillo tenía que ver con encontrar aquellos perdidos en el tiempo que uno tanto añora hasta que los encuentra y no con los jueguitos, encuestas y miles de aplicaciones inútiles que aparecen día a día.

Seguro tras ponerte al día con aquellos amigos de otros tiempo solo restaba utilizar el estado “no conectado” o “no disponible” para no “tener” que seguir conversando con aquellos indeseables olvidados por el tiempo, ahora recuperados por la tecnología.

De pronto recordabas porque los habías olvidado.

Seguro ahí extrapolé un par de cosas con messenger. Da lo mismo, no tengo cuenta de facebook, no conozco los términos, pero seguro hay alguna herramienta para quedar “no disponible”. Siempre hay una herramienta para desaparecer.

Facebook pasó a ser una herramienta del mal donde básicamente se descubren fiestas clandestinas (o fiestas a las que no te invitaron) infidelidades y cosas así. De pronto todo el mundo odia que lo “etiqueten” y de querer aparecer en todas partes y ser el tipo con más contactos ahora todos simplemente parecen querer desaparecer.

Ahora el mundo twittea. Ahora los celulares suenan cada 3 minutos porque mensajes de todas partes llegan directo a el como si fuese indispensable enterarse que pensó-dijo-escribió-“twitteó” el más lejano de sus amigos cercanos y el record del día que logras en la xbox se transforma en un video que sube solo (si, solo) a facebook con tal de mantener informado de tus avances a la comunidad geek previamente aceptada.

Ahora estar 2.6 es no estar 2.9. Estar 2.6 es simplemente no estar, no existir.

El problema es que al parecer – en Chilito o en parte de el al menos – el boom twitter-facebook mandó al caño los blog y los blogeros; las actualizaciones dejaron de existir, el trabajo frente al teclado se volvió tedioso y las lindas aplicaciones 2.9 parecían simplemente menos tediosas, ¿Por qué escribir tonteras si puedo ser participe de ellas? ¿Por qué seguir esperando comentarios de unos pocos que se dan la paja de leer cientos de líneas que probablemente no les interesan si puedo recibir mil comentarios por reproducir una frase ajena con un lindo emoticón? ¿Por qué preocuparme por una “plantilla” escrita en sánscrito si desde el celular puedo enviar cuantos mensajes quiera a la página que quiera?

Asumo mi culpa, un posteo cada dos meses y bajar a la mitad desde el año anterior seguro son síntoma de algo similar. Quizás solo sequía creativa, quizás lo de embriagarse y escribir dejó de funcionar.

La verdad no se porque alguien lo haría o seguiría intentando manejar un blog. El problema es que comienzas a extrañar; páginas que antes visitabas al menos una vez por semana (algunas incluso una vez por día, casi como la prensa matutina) comienzan a verse como imágenes de pueblos desiertos devorados por la ultratecnología, devorados por el bicentenario y la facilidad de acceso y retroalimentación. Los blogs desaparecen y con ellos la gente que estaba tras cada uno de ellos.

¿Quién necesita leer mil palabras de un extraño?

Probablemente nadie, sin embargo al decidirse por un programa, por una página web más bien, por un sistema si se quiere, este pasa a ser parte tuya y tu pasas a ser parte de algo un poquito más grande; generas una pequeña comunidad, pero no todos resisten la tentación, todos quieren ser parte de la conversación del sábado por la noche donde nadie lee blogs ajenos y todos rellenan encuestas 2.9. nadie quiere ser “el wn sin facebook”. Nadie quiere recibir el sermón sobre quedarse atrás en el tiempo.

- No.., si me lo hice para poder ver las fotos de mis amigos – incluso reniegan algunos.

Nadie se quiere quedar afuera, pero que pasa con los que llevamos demasiado tiempo adentro, en las capas inferiores incluso previas a que existiera una cáscara cibernética. Probablemente nada. Tampoco da para llorar, pero ver que muchos blogs se pierden da para pensar que sigue en la versión 2.10 cuando ya más de dos palabras hiladas sin una foto de por medio sumen demasiado trabajo para dedicarle 5 minutos.

lunes, octubre 05, 2009

No se si guía, pero entretiene...

Como regalo de cumpleaños – retrasado y por sobretodo inesperado a esta altura – llegó hace unos días a mis manos La Guía de la cerveza en Chile 2009 de Mr. Pascual Ibañez, conocido y reconocido sommelier hispano-nacional que en el último par de años, (con un notable ojo para los negocios) se decidió a editar y publicar la guía que supuestamente debiese servir - precisamente - para guiar el consumo cervecero nacional a modo de cuaderno de apuntes de aquello que puede ofrecer - y ofrece- el mercado chilensis en cuanto a producción cervecera industrial, artesanal o importada.



Tras un rato sin darle mucha atención (son las 3 de la tarde y estoy medianamente seguro, que si bien nada de lo que lea será mucha novedad), decido sacarlo de su empaque-de-libro-nuevo y darle una hojeada, mirar lo justo y necesario, revisar aquellas cervezas que se encumbran como mis preferidas, más allá del precio y la nota, quizás y a partir de ese simple ejercicio decidirme a refrescar un par de elementos y ponerme a disfrutar en orden ascendente de evaluación.

En cuanto al libro, en si aparece muy bien presentado; tanto para iniciados, principiantes, novatos, copiones (aquellos inspirados por la moda), versados y no tan versados en el arte cervecero (podría aparecer una trivia adjunta para definir en que estado del arte uno se encuentra). Fotos muy bien logradas, imágenes que dividen y “entretienen” entre sección y sección. Casi como haciéndole un guiño al arte fotográfico en relación a buenas y malas cervezas. Introducción, una pequeña reseña histórica y por sobretodo – y dado el morbo que genera un libro como este – críticas (o catas) individuales antecedidas de un ranking cuidadosamente desglosado y dividido visualmente para que no parezca una tabla interminable con valores insulsos sino efectivamente una guía que permita, de algún modo u otro e independiente de el estar o no de acuerdo, “guiarte” hacía nuevas, viejas y comprobadas cervezas del mercado nacional. Hecho con el que, creo, cumple su rol de manera bastante exitosa.

Repito, creo.

Además cabe destacar que la presentación es en un formato-tamaño-como-se-le-llame precisamente del tipo “guía”, que no solo es tentador para llevarlo bajo el brazo, sino incluso para rayarlo a gusto, tachando aquellas probadas, dando notas propias y haciendo, de alguna forma, más tuyo el librito. (lo que además trasfiere a la categorización de libro-ni-siquiera-remotamente-prestable). Y aunque el lenguaje prosaico poético no alcanza los ribetes metafísicos de Bourdain cuando se refiere a una buena cerveza, logra adornar en demasía características derechamente imperceptibles, dándole un toque romanticón a una que otra descripción, que de otra forma se perderían en adjetivos como “fome”, “mala” ó “aburrida” y la incluso peor “deja una caña terrible”.




Más allá del formato-presentación y de detalles medianamente snobs, creo que lo de las notas – y en parte el ranking – pasan a ser ya el punto más farandulero del libro, una fracción que más que “guía” seguro servirá de punto de discusión y es que – quizás – es, en este punto donde se puede encontrar el punto débil-fuerte-débil del libro; notas altamente poco convincentes, notas altamente criticables, catas (aroma, suavidad-dulzor, cuerpo, amargor) irreconocibles y la leve sensación de inseguridad ante una que otra aparición; todo quizás producto de que las variables están en valorización cuantificativa y no calificativa, así, una cerveza con gran “sabor” puede obtener un “5” en esa categoría, independiente si el sabor en si es bueno o derechamente repudiable. El efecto sobre el promedio y la nota final es claro.

Imposible, además, dejar de lado el temor asociativo – sobretodo después de ver Beer Wars (no recuerdo de quien fue la recomendación, pero se la agradezco) – sobre la posible influencia establecida por las grandes empresas en la edición de este libro (mal que mal viene plagado de publicidad, tanto industrial como artesanal). Temores tontos me podrá refutar alguien que conozca a Mr. Ibañez, pero vaya yo a saber si no tengo mucha idea de quien es, sumado a que uno tiende a creer que aquellos que pertenecen al mainstream optarán por beneficiar a los suyos, de otra forma – fuera de la forma de evaluar - no se explican mucho los elogios para Báltica, Cristal y Brahma en sus diversas variedades. Es decir, yo, derechamente las habría “alejado” cuantitativamente, algo más de aquellas que aparecieron catalogadas como cervezas bien logradas, es decir, entre un 3 y un 3,5 no parece haber mucha diferencia, aún cuando entre una Báltica en lata y una Tübinger Pale Ale pareciera haber más que simplemente 0,5 de distancia. Es más, asumo el riesgo de decir que efectivamente si hay más de 0,5 de distancia.

En fin, detalles de melómano. Entiendo que es la típica estandarización para evaluar cervezas del 1 al 5.

Durante el finde se lo dejo hojear a un par de amigos, quienes se quedan pegados un rato viendo las notas de aquellas que han probado y por sobretodo las que todos, absolutamente todos hemos probado

- Wn… ni la Dorada ni la Báltica pueden tener un 3 – se convierte en el comentario de rigor
- ¿Aromas florales en la Carta Blanca?... aroma a Glade será...

Entretención garantizada.



No tuve la suerte de haber visto la Guía 2008 y a partir de eso se hace difícil hacer comparaciones en cuanto al alcance y la estética del libro aún cuando las valorizaciones si aparecen en respecto al año anterior. De todos modos creo que de a poco, muy lentamente, esta guía – u otra que pudiese aparecer como competencia – pudiese ir convirtiéndose en algo así como el libro más esperado por los cerveceros nacionales, amateurs, artesanos o industriales, (sumado a los simples y mortales consumidores) quizás hasta esperando fuera de una librería (fuera de una taberna sería mejor) el lanzamiento a medianoche cual Harry Potter con el fin de ver que nota y en que puesto a quedado su cerveza preferida (y su cerveza más odiada) este año, y el siguiente, y el siguiente.

En fin; un buen detalle – y recomendación por si milagrosamente el Sr. Ibañez alguna vez lee este comentario – sería que la edición bicentenario (que ni siquiera debiese preguntar si va a aparecer pues parece negocio seguro) se pudiesen sumar entrevistas con los principales cervadores nacionales (si, como ya desde hace un tiempo instauró como práctica Mr. “C”), aun cuando tales instancias pudiesen reflotar la constante duda de cuan objetivas son efectivamente las catas. Y no me refiero a las Catalinas, que estoy seguro deben ser todas muy serias y objetivas.

No me vendría mal una.

Como sea, no se si gran libro, pero al menos muy entretenido. Gran regalo. Gracias.

sábado, septiembre 26, 2009

Oir igual ó Backspacer ó por-algo-todos-toman-Cristal

Hace un par de semanas, conversando con el bueno de Koko, mientras improvisábamos una ya improvisada jam session (más improvisado imposible, básicamente 2 tipos a guitarra y bajo intentando encontrar los acordes de algunos temas de adolescencia) llegamos a la conclusión – no muy compleja ni muy complicada para cualquiera que se haya juntado alguna vez a tocar (o incluso simplemente escuchar) algo de música con algún amigo – y es que la mayor complicación de ponerse a tocar, “jammear” (de existir tal verbo), “meter bulla”, “hacer ruido”, etc. era el hecho que ambos (o más aún, tres, cuatro, hasta cinco tipos quizás) de algún modo lograsen escuchar la canción que se pretende tocar de la misma forma; algo tan simple como la simplicidad de oír de la misma forma, oír igual.

Tocar pasa a ser un detalle secundario que se puede pulir y trabajar durante las horas libres de la semana e incluso durante largas sesiones de fin de semana donde le das una y otras vez al arpegio, al acorde o al riff que llevas días sin poder tocar como se debe. Ya sea si aún tienes 15 y quieres ser rockstar, ya sea que estás cerca de los 30 y juntarte con tus amigos a hacer versiones privadas de viejos clásicos es en lo que se han convertido tus sábados por la tarde, no parece haber mayor diferencia. Todo pareciese tener arreglo, la problemática, insisto, casi majaderamente a esta altura, está en como oyes la música respecto al resto. Peor aún, como reflejas que la escuchas.



Detalles. ¿Por qué de pronto pareciera importarme? Bueh, aparte de ser, de alguna forma, un descubrimiento bastante simple, pero bastante importante, creo, que a partir de aquella simpleza se pueden entender varias cosas.

De partida es la única justificación que encuentro – aún cuando quiero creer que debiesen haber conceptos objetivos o algo más allá, más complejo y más difícil de entender-explicar – para las criticas que leo para el último disco de Pearl Jam; frases como “la recuperación del aliento perdido” y otras, parecen tan desubicadas y fuera de lugar que me hacen preguntarme si yo estaba-estuve escuchando discos distintos a los del critico de turno durante los últimos veinte años o si simplemente compré los discos equivocados y llevo dos décadas confundiendo a PJ con Erasure, Pet Shop Boys o algo igual o incluso más sintético. Creo que no. ¿No?



A eso se reduce todo. (la verdad no se como terminar esto)

Así, de pronto, sin mediar grandes epifanías, te das cuenta que así como existe aversión a algunas opiniones, existe la comunión con algunos críticos; creo que la critica de Rockaxis a Backspacer fue, quizás, la más acertada, aún así no siendo 100% lo que yo hubiese dicho/escrito. Te das cuenta que algunos si oyen de manera parecida a ti, no 100%, un 80, un 85% quizás, da lo mismo, aquellos, casi en cualidad de amigos virtuales, han odio la misma banda, los mismos discos y las mismas cientos de canciones durante años de años. Ellos saben de que se trata.

En fin, supongo que si hay gente que adora la Cristal, seguro sobran aquellos que odian Back In Black, no saben quien es Pete Townshend, creen que Elvis está muerto o simplemente bueh, simplemente adoran la Cristal.

PD: Si, esto es lo que se llama "tiempo libre"

miércoles, septiembre 16, 2009

29 (2)

No man walks alone from choice.


Humprey Bogart